La ley contiene en su propia noción la obligatoriedad, y la necesidad de su cumplimiento. Las leyes pueden ser naturales, que rigen en todos los espacios de la creación, o establecidas por la autoridad estatal para reglar las conductas humanas. Ambas son impuestas sin participación de la voluntad de quien debe acatarlas, pero las leyes humanas pueden modificarse, mientras que las de la naturaleza no dependen de decisiones humanas, y por lo tanto son irrevocables,
invariables y eternas. Por ejemplo, son leyes naturales.
La ley impuesta coactivamente a los habitantes de un Estado es, en
sentido material, la regla general de conducta emanada de cualquier
autoridad pública que pueda dictar normas generales y coactivas. En
sentido formal, son solo las emanadas del Poder Legislativo
nacional o provincial. Estas últimas pueden no ser generales, como
cuando se dictan para otorgar una pensión a alguien en particular. En
este caso, será una ley formal, pero no material, pues estas últimas
siempre son generales, y no para una o varias personas específicas.
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